Jamás me sentí tan vivo desde que tú estas conmigo...
Gracias por existir y quedarte a mi lado.
Autor:
jandread
Fandom: Twilight.
Claim: Edward Cullen.
Tabla: Tabla: Principios de Psicología.
Número: #04 Controlar.
Advertencias: Ninguna.
Era sorprendente lo bien que se sentía estar recostado a su lado, ayudándole a dormir con suaves caricias a sus cabellos y a su piel, como si fuera lo único necesario para hacerle descansar... Y entonces encontré la calma y la paz instantánea en sus suaves respiros serenos y felices, porque, aún dormida, ella tenía una sonrisita en la boca, igualmente feliz que la mía.
Me costaba no abrazarle con fuerza y brindarle besos en todo su angelical rostro, pero honestamente lo que menos deseaba era fragmentar los sueños que ella podría tener.
Porque, quién sabe, tal vez en ese sueño que ella tenía en este momento, los dos estábamos juntos, como debería ser. Como siempre debió haber sido.
Autor:
jandread
Fandom: Twilight.
Claim: Edward Cullen.
Tabla: Tabla: Principios de Psicología.
Número: #03 Predecir.
Advertencias: Ninguna.
| 1. Describir | 2. Explicar | 3. Predecir | 4. Controlar |
Fui cruelmente obligado a hacer este meme. -Mira a Bella con mala cara.- Pero qué demonios, ahí va:
Eso es todo amigos. (?)
Hoy no hice nada y.. pues eso. Nada.
Bueno, salí a comprarme un tarro de leche condensada. D: Ya estoy a punto de acabarmelo.. Sé que algún día moriré por un coma diabético o algo así. (?)
Hola, Bella. (...)
Ni siquiera creyéndome ser su Ángel de
No importa qué, yo tenía la irremediable necesidad de estar junto a ella y ser su hombro cuando lo quisiera.
Había estado luchando todo este tiempo en contra de una férrea corriente.
| 1. Color | 2. Luz | 3. Dilatación | 4. Imagen | 5. Parpadeo |
Tabla(s): Vista.
Fandom: Twilight.
Claim: Edward Cullen
Palabras: 296.
Número: 5 - Parpadeo
Tabla(s): Vista.
Fandom: Twilight.
Claim: Edward Cullen
Palabras: 663.
Número: 3 - Dilatación.
Tabla(s): Vista.
Fandom: Twilight.
Claim: Edward Cullen
Palabras: 322.
Número: 1 - Color.
Me encontré con su ventana abierta, de nuevo. ¿Jamás acabaría esta costumbre de verla dormir por las noches, con mi congelado corazón volcando emocionado?
No.. Jamás acabaría.
Volví a cuidarla con protección, completamente acicalado y silencioso para no despertarla de sus sueños. Hoy no me recosté a su lado, sino que me mantuve ahí, a un lado de la cama mirándola dormir y balbucear.
Seguramente los ángeles la verían de nuevo.
Seguramente los ángeles me tendrían envidia.
El León sigue cuidando a la Oveja..
Debía hacer lo correcto por el bien de ella; no podía seguir pretendiendo que podía estar en peligro de enamorarme de esta chica. Después de todo, realmente no importaba si yo me iba, ella jamás me vería de la manera en que yo deseaba. Nunca me vería como alguien digno de su amor.
Nunca.
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No puedo quitarme eso de la cabeza.
Debía hacer lo correcto por el bien de ella; no podía seguir pretendiendo que podía estar en peligro de enamorarme de esta chica. Después de todo, realmente no importaba si yo me iba, ella jamás me vería de la manera en que yo deseaba. Nunca me vería como alguien digno de su amor.
Nunca.
¿Podía acaso un corazón congelado y muerto estar roto? Sentía como si el mío lo estuviera.
“Edward” dijo Bella.
Me congelé, mirando fijamente sus ojos cerrados. ¿Se habría despertado?, ¿me miraba?. Ella parecía dormida, pero su voz había sido tan clara…
Ella suspiró suavemente, y luego se movió suavemente hacia un lado –estaba dormida y soñando–
“Edward” murmuró suavemente.
Ella soñaba conmigo.
¿Podía acaso un corazón congelado y muerto volver a latir? Sentía como si el mío lo estuviera.
“Quédate” dijo “Por favor… no te vayas”
Soñaba conmigo, y no era una pesadilla. Quería que me quedara con ella en su sueño.
Me devané los sesos en busca del nombre correcto al torrente de emociones que me embargaba, pero no conocía palabras tan fuertes que pudieran sostener las emociones. Por un largo momento, me ahogué en ellas.
Cuando llegue a la superficie, no era el mismo hombre que siempre había sido.Mi vida había sido una interminable y tenebrosa medianoche. Había sido, por necesidad para mí, siempre media noche. ¿Así que como era posible que el sol saliera justo en mi medianoche?
Me convertí en vampiro, cambiando mi alma y mi mortalidad, a través de una transformación dolorosa, para finalmente congelarme. Mi cuerpo había cambiado en roca con piel, endurecida y sin encanto. Yo mismo, me había congelado –mi personalidad, lo que me agradaba, lo que no, mis modos y mis deseos– todos se habían congelado.
Fue lo mismo para los demás. Todos estábamos congelados. Piedras vivientes.
Cuando el cambio nos llegaba, nos era permanente. Lo vi pasar con Carlisle, y una década después con Rosalie. El amor los había cambiado de manera eterna. Una manera que nunca se desvanecía. Más de ocho décadas habían pasado desde que Carlisle encontró a Esme, y todavía se miraban con la incrédula mirada del primer amor. Siempre había sido así para ellos.
Siempre sería así para mí ahora. Siempre amaré a esta frágil chica humana, por el resto de mi ilimitada existencia.
Sol de Medianoche, pág 141.
Esa misma noche le prometí cuidarme y prometí regresar a cantar su nana, y lo hice. Aún cuando ella realmente no lo sabía, pero seguramente me habría estado esperando esas horas en las que estuve ausente. Mis pensamientos llegaron a culparse de ello pero no era cosa que yo pudiera controlar; incluso con mis habilidades no tenía el poder absoluto del todo que me causaba contratiempos para estar junto a ella.
La ventana, tan fiel como siempre, estaba abierta esperando mi llegada. No tardé demasiado para entrar y perturbar mi nariz, mis sensaciones y mis pensamientos con aquel dulce y desgarrante aroma de la que yacía en la cama completamente rendida, muerta y sumisa en sueños. Mis labios se estrecharon y formaron una sonrisa instantanea cuando vi sus cabellos revueltos sobre la cama, pues la almohada ahora estaba a un lado de su cabeza, la pijama tan rasgada y su posición recostada que hasta en cierto punto parecía incómoda.
Bella siempre me quitaba la similitud y continuidad de mis pensamientos. Llevándome a un mundo que para mi era completamente desconocido. En ese preciso momento no quise ni siquiera recostarme a su lado para no despertarla, aunque los verdaderos y furtivos motivos eran estos: Me fascinaba verla dormir. Era una de las cosas que más me gustaba hacer además de pasarmela junto a ella.
Era el momento en que Bella no tenía que explicarme nada, en que ella no hablaba ni me decía lo que pensaba. Eso. Eso era lo que más me desesperaba y me atrapaba. Efímeramente movía algún pie, un brazo, e incluso su cabeza aún dormida mientras escuchaba aquel sonido favorito que tenía, los hermosos y melodiosos sonidos de su corazón calmado entre el silencio de la habitación. Cuando mis oídos se concentraban únicamente en esos sonidos, los demás me eran inexistentes.
Ni ronquidos ajenos. Ni gatos. Ni perros. Ni aves. Ni el viento. Nada.
Nada escuchaba que no fuera su corazón y su respiración moderada.
Volví a sentirme un acosador psicópata.
¿Y todavía sabiéndolo y restregandomelo en la cabeza, qué hice? Me fui hacia ella y me senté sigilosa e imperceptiblemente a su lado, acomodando y moldeando mi cuerpo para no rozarla siquiera. Ahí me quedaría toda la noche si era necesario. Viéndola dormir, tratando de averiguar o imaginar qué imagenes tenía en su cabeza cuando soñaba, ver si era una pesadilla o no dependiendo de sus respiraciones..
Ahí estaba yo, el León cuidando a la Oveja que dormía plácidamente.
Y ahí estaba la Oveja.. inconsciente del peligro y la protección a la vez a su lado.
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